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14, 07 f

10 de marzo 2007

No sólo se trata de tiempo, sino de eficacia emocional, de plenitud o algo parecido. Reunión semiespontánea por motivo de mi regreso. Comencé desde las 6 de la tarde acompañado de Peñuelas y sus compañeros de escuela, luego, nos seguimos a mi casa y acá, como me fueron cancelando los ausentes, se fueron despidiendo los presentes. Vimos las fotos del viaje. Fueron pocos días, dije, pero la intensidad me devolvió renovado; y feliz, cargado de vida. Todos respondieron: ajá, con un movimiento de cabeza, uniforme. Aunque nos amanecimos platicando: el binomio Oscar-Marcela y yo, ya no pude anunciar lo que, en ese momento me acordé, era el motivo real del festejo. Hace un año, llegué con mis cajitas a este lugar; un año en la casa sin puertas con escalera que sirve para subir y luego bajar. Y sigue casi igual. (Me ubico en ese momento de mi vida, y no sé si permanezco o he evolucionado. No sé si me importe. El tiempo ha avanzado y los sucesos se han amontonado sin que pueda clasificarlos; aunque sí puedo jerarquizarlos, es decir, aunque sé cuáles han sido los mejores, no puedo separarlos: todos son uno solo; cada despertar, cada reunión, cada cerveza, cada conversación, cada beso, cada pensamiento, cada duda o cada incienso: soy yo: un sólo estremecimiento.

Un año no sólo son 365 días, sino, supongo, algunos miligramos de esencia. Esa relación espacio-tiempo, casa-año, ¿podría enmarcarse o amarrarse con un lazo? Y sin embargo es tangible en la memoria.) No lo confesé. Marcela y Oscar se fueron, sin saber que la conversación había girado en torno a esa síntesis: espacio-tiempo, y me fui a dormir. Soñé que caminaba y a cada paso dado, el espacio abandonado se desmoronaba. Cuando me daba cuenta del efecto, aceleraba mi caminata y, obvio, el ritmo de destrucción del suelo abandonado, crecía, hasta que llegaba a la escalera de mi casa. Ahí me detenía y el suelo dejaba de desplomarse. Yo, ahí, estaba seguro, significaba la síntesis de la relación casa-año-Andrei, es decir, me representaba a mí en el último año en esa casa. Era todo junto, al mismo tiempo. Sentía ganas de dejarme caer. Me daba mucha flojera subir siquiera un escalón. Un terror incomprensible me hizo gritar, sin emitir siquiera un sonido. Trataba de moverme y no podía, comenzaba a tambalearme hacia atrás y no caía, impulsba mi fuerza hacia adelante y no subía. Congelado. Inmóvil. Comencé a escuchar martillazos provenientes de la escalera. Pum pum pum. No me movía, mis piernsa permanecían pegadas al suelo. Pum pum pum. Trataba de despertarme, mi mente permanecía sometida a ese sueño. Pum pum pum. Inmóvil. Pum Pum Pum Pum Pum. Afónico y desesperado. Pum pum pum pum pum pum. Trataba de gritar o moverme. Pum pum pum pum pum pum pum.

Abro los ojos. Alguien toca con violencia a mi puerta. Chingao, ¡voy!, grito. Por una parte, aliviado tras haber salido de la pesadilla, y por otra, angustiado por la insistencia y temprano del acontecimiento, me pongo los pantalones y abro la puerta. Las caseras. Buenos días. Dolor de cabeza. Buenos días, señoras, ¿cómo están? Hasta que lo encontramos, me dicen. Pasen, les digo. Caguamas arriba de los sillones, sillones y sillas acomodadas aleatoriamente en un espacio reducido. Se sientan. Camino hacia el buró, saco los vouchers y luego vuelvo hacia ellas. Manchas en el suelo. Humo de cigarro en vez de aire, su olor impregnado a las cortinas. Las ventanas cerradas. Una de ellas firma y luego me entrega los respectivos recibos. Se levantan. Me comentan que no las tengo muy contentas. ¿Acaso quiere usted dejar de rentarnos?, dice una. Acuérdese que hay que renovar el contrato, dice la otra, ¿lo renueva, joven desaparecido? No lo sé, pienso; respondo: sí, claro que sí.

3 comentarios para “»”

  1. lulú Dijo:

    fiu. me imagino que la casa en ese momento, se apoderó toda de tí… y esas mujeres, las veo tan claro, casi me imagino que hablan al mismo tiempo, y que traen vestidos de florecitas y suéteres a la cintura, tal vez zapatos como enfermeras ¿viven juntas?¿son lesbianas de clóset aunque tienen cincuentaytantos?¿les gustará espiar a sus vecinos?

  2. andrei Dijo:

    No lo sé: pienso; respondo: sí, claro que sí, todo es cierto.

  3. TeTRapTeRo Dijo:

    Pos que chido que ya estés de vuelta.

    Ya me leí todo tu viaje y no se si te lo había dicho antes, y aunque de todas formas creo que no tendra mucha trascendencia para ti, escribes muy chido.

    Ya llevas un año en casa y no me haz invitado ni una chela, pero en fin, yo te invito una y de paso le avisas al Oscar que también le invito una a él. Creo que me he vuelto muy nostalgico….caray… pero enfin tengo ganas de verlos a todos los de aquel entonces… a ver si se organiza algo…. por cierto si tienes contacto con el Pelón dile que a él tambiénb le invito una chela… Ah Nostos Algos.


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