Bueno, bueno, más bien este blog ha cambiado de motor, pero sigue activo.
En este momento, lunes a las 3 de la mañana, Oscar y yo esperamos unas impresiones en un FedEx Kinko’s 24 horas. Esperamos a que salgan de su matriz impresora digital, esperamos a que nazcan, a que lloren. Parece que todo saldrá bien, como siempre sabemos que será. Ese es el lema del despacho. Se hacen Rótulos, todo va a estar bien. Suponemos que es lo que quiere el cliente. No se preocupe señor, con nosotros, todo va a estar bien.
Ya comenzó la segunda mitad del año y todo pinta bastante bien, más o menos como lo imaginaba en enero. Creo que mejor: Soy feliz por razones celestiales. Además, como buen megalómano, disfrutaré al contemplar mi nombre en los próximos 2 meses. Aparece un cuento-reseña en Cultura Urbana. Y andamos por los aires: un texto mío viaja en los aviones de Click, en la revista Loop; y un diseño nuestro, de SHR (mal cortado por cierto), vuela en aeroméxico, en Escala; y, en efecto, andamos por los aires. Yo ando más en los aires que de costumbre, en el aire, al aire con el aire.
En una entrevista, a Roberto Bolaño le preguntan su opinión acerca de Huidobro. Él responde, más o menos: demasiado tralalí, tralalá, un paracaidista tirolés que mientras cae, canta, yo prefiero los que se incendian o, ya de plano, a los que no se les abre el paracaídas.
No salen las impresiones.
Leí ayer en la noche “La Jornada de la mona y el paciente”, de Mario Bellatin, para reseñarla en diariolatempestad.com; como ya necesito criticar duramente algo que en realidad me guste, mi objetivo era descuartizar la obra, morderla, hacerla llorar y sangrar. Y el descuartizado, ah chingá, fui yo. El padre del paciente, analizado paciente narrador personaje, paciente, el padre cae y muere pesiguiendo a una mona feroz escapada de su jaula. Cuál jaula. Cuál mona. Cuál papá. Cuál abismo. Cuál Bellatin. Cuál literatura. Todos deberíamos preguntarnos cómo es la mona que persigue nuestro padre, y sobre todo, si nosotros hemos construido su jaula. Demasiada psicología. A pesar de su duro laconismo, pinche Bellatin es grueso, no es atormentado, es un paciente analizado por cada lector. Literatura obsesionada en sí misma, como debe ser.
¿Y las impresiones?
Debería transcribir el penúltimo párrafo y mandarlo como reseña.
De pronto felicidad. El aire. Paracaídas. Caída libre. Bellatin. Monje zen. Padre. FedEx Kinko’s. Empleo. Paciente. Dinero. Impresiones. El aire. Motor. Felicidad. Jaula. Libertad. Mona feroz. Persecución. Horror. El aire. Todo va a estar bien.
3, 07 f a 2:42 pm
Mucha suerte!! :D
Gracias por seguir escribiendo…