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Ya es agosto otra vez, y ahí voy de nuevo a Oaxaca.

La vez pasada, apenas hace dos semanas, la carretera fue una tortura. Muy extraño el doble mensaje del gobierno del estado. Por una parte, como ya hemos visto, piden por favor que todos vayamos a Oaxaca, y, por otro lado, hace reparaciones a la carretera en las mismas fechas, cosa cansada y desesperante, sobre todo en la búsqueda del sentido del humor. Y que esta vez iré a cumplir 25 años.

Extrañamente, en la tv, el otro día vi una entrevista al escritor Robert Coover, escritor porque eso decía el súper, la verdad yo de su existencia ni enterado. Pero no es su existencia lo que me impresionó sino sus palabras.

Por cierto, ahorita recuerdo que ayer en la noche soñé con la caída de las torres gemelas. La transmisión la narraban los mismos que se aventaban desquiciados; caían y de inmediato les hacían llegar un micrófono y una cámara y lo narraban todo, a detalle y también contaban sus vidas. Uno de ellos, al borde del colapso nervioso, y despeinado, sólo repetía que no lo podía creer, cómo le había pasado eso si él pagaba puntualmente sus impuestos. Pago mis impuestos, pago mis impuestos. Desperté un poco agitado, me puse a pensar en los aventados narradores. El 11 de septiembre nos cambió la noción de espectáculo. Ya no solicitamos los productos digeridos, como se decía cuando entré a la escuela, ahora los solicitamos en el momento. Queremos ver la maquinaria, la serie. Necesitamos contemplar el suceso, no la edición del producto. Quizá por eso el auge de los realities, de los blogs, el youtube, el myspace, etcétera. Queremos que todo pase ante nuestros ojos. No hay horarios. Todo crece en el momento que lo observas de nuevo. Soñé, pues, con esa transimisón en vivo y en directo.

Pero lo que Coover dijo en ese programa va por otra parte. Con demasiada serenidad, dijo que la novela ha cumplido su misión histórica y, por lo tanto, se diluirá con los años, le abrirá paso a un sinnúmero de géneros. La novela surgió con su tecnología, y con esta, se esconderá, es decir, antes de la invención de la imprenta, la novela como la conocemos, no existía. La novela es un producto industrial, y así seguirá, siempre determinada por el mercado. La Literartura la utilizó como herramienta, y ahora seguirá su camino por nuevos senderos. Con las nuevas tecnologías, la Literatura apenas inicia su aventura, nos dijo Coover, si antes recorría los valles de la condición humana, lo hacía en un tren cuya vía definía el autor. Ahora el autor no necesita de una vía ni de una locomotora, puede explorar la geografía entera, dijo, dejándole al lector las decisiones. Si bien los escritores se espantan con todas estas especulaciones, apuntó con ecuanimidad, habría que recordarles cómo se espantó el gremio, que en ese entonces no era nada abierto, cuando apareció la imprenta y cada quien podía, comprándose una, editar sus pensamientos. Ahora, dijo, el verdadero reto es aprender a escribir para la pantalla. Antes las narraciones eran orales y avanzaban con el talento de quien contaba, ademanes y trucos. Después, los narradores se enfrentaron a la dificultad que representaba para el lector pasar de una página a otra. Se las arreglaron. El futuro de la literatura está en las pantallas, dijo Coover, no lo veo de otra manera, es el reto que nos toca: presentar buenos productos literarios en medio de tantas distracciones de la red; así como antes dejábamos el libro, con todo y separador, arrumbado debajo de la cama, si es que nos aburría, ahora podrían atn sólo cerrar la ventana. Y luego remata con saña: a nosotros nos cuesta leer en la pantalla, por eso no creemos en lo obsoleto del libro, porque no nos podemos abstraer con la luz enfrente, no nos transportamos a la imaginación con el mouse en la mano, pero porque estamos acostumbrados, casi geneticamente, a la página, a pasar de una a otra, al contacto; a mis nietos, en cambio, dijo con asombro, se les hace absurdo concentrarse frente a un libro, absurdo darle vueltas, la pantalla es tan natural para ellos.

Con un ligero tono paternal, Coover concluyó: si quieres escribir, comienza a pensar en los medios electrónicos, en el hipertexto. No pienses en ferrocarriles, en vías que van de una estación a otra. Si no, los lectores del futuro, te encontrarán anitcuado; a menos que seas un clásico. Por cierto: no habrá inversiones que recuperar, ni dueños de los medios de producción, no habrá líneas editoriales; el verdadero filtro será la disciplina, el talento y la capacidad de abstraer al lector en la pantalla. El contenido vuelve a la carga, dijo sin decirlo.

Bastante cuestionable todo lo del señor Coover (y otras cosas que yo agregué), además de escritor, profesor de Brown. Me quedé pensando en esa entrevista, incluso me aprendí de memoria algunas de sus frases. Ese podría ser el futuro, claro. Al parecer la Literatura no morirá como algunos creen, simplemente cambiará de forma. Y la novela seguirá la línea del mercado, como buen producto industrial, y dejará a la Literatura moverse hacia otros lados.

Sí creo que hay que pensar en contenidos hipertextuales, no para ser impresos sino para la pantalla, es decir, escribir pensando en que la pantalla es la salida de tu texto, no el libro. Pero el prestigio de la obra publicada permanece, y permanecerá al menos por otros 50 años. No creo que un medio sepulte a otro, vislumbro líneas paralelas que se retroalimentan. Y los ferrocarriles siguen funcionando, aunque en el país sólo sean de carga.

En fin, el domingo cumplo 25 años. La mejor manera de ocultar la verdadera preocupación es con hipótesis del mundo, con palabras y palabras entre comas. Como cuando uno, por miedo, quiere evadir el tema esencial en una conversación, y se rodea con el clima o la filosofía o la actualidad en el arte. Quizás el profesor Coover, en realidad, teme morir, a pesar de pagar sus impuestos.

3 comentarios para “»”

  1. Oxidente Dijo:

    Maestro, me han puesto a pensar, entre tú y Coover. ¿Y qué hace uno cuando tiene la cabeza repleta de novelas apretándose para salir? ¿Bloguear? Es que no es suficiente.

    El día que la novela sea una pieza de museo, sólo los psicoterapeutas tendrán el privilegio de escucharlas en boca de sus pacientes.

  2. lulúrifa Dijo:

    ándale, nuevo diseño y todo, ¿eso viene en el paquete de los 25 años?
    ¡¡¡¿dónde lo compro?!!!

  3. Iris Dijo:

    Andrei… me tomo el atrevimiento de agradecerte el comentario en mi espacio… y aprovecho también para felicitarte por tan importante fecha! Me alegra leer tan interesantes sucesos de tu vida, y/o fragmentos de la misma que te marcan… Parece extraño, pero tu blog, sí es mi falso arte de la fuga…

    Por cierto, postearé sobre mi viaje a Oaxaca (la semana pasada), así que espero que un día de estos, te des una vuelta por mi escondite!! jaja
    Saludos!
    Iris


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