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10, 07 f

No suelo tener sueños recurrentes. Y por si fuera poco, en esta vecindad todo el mundo grita.

El ánimo de colocar mi nombre propio en todas partes, hizo que esta semana leyera y sólo leyera. Me convertí en un monje, en la literatura, enclaustrado. Sólo interrumpido por la vecina del 8 que nunca saca las llaves y tiene que gritar para que le abran, también por el del gas, el del agua, el de la basura, el del gas de nuevo, el novio de la del 7 que la saca a chiflidos, el del gas de nuevo y las múltples visitas que tienen los de arriba sin timbre. Líneas, diálogos, reflexiones, acción.

Quizá porque en uno de esos libros se hablaba del 11 de septiembre del 2001, volví a soñar con los que se aventaron desesperados, o no sé, angustiados, desde las torres gemelas. Y de nuevo caían de pie, eso hasta en el sueño me perturbó. De nuevo hablaban a las cámaras, y de nuevo vi como uno de los aventados no se explicaba el por qué de la tragedia, decía: pero si pago mis impuestos. Esta vez estuve más cerca, traía una cámara y entrevistaba a los que podía, todo era crudo y real. A uno de ellos le pregunté: ¿por qué estás soñando esto? Y él: el gaaaas, el gaaaas, quiere gas va a querer gas, el gaaaaaaas. Suponía, en el sueño, que tanta explosión lo había dejado un poco atolondarado. Me preguntaba si el sueño era de ellos o mío, esa ansiedad me imposibilitaba moverme. Una nueva explosión me soprendía en mi reflexión e intentaba correr para liberarme de los escombros que volaban. Corría pero no podía avanzar mucho, era desesperación el pantano. Un negro pasó a mi lado chifle y chifle y me sonreía con un peinado desquiciado. Me acosté para evitar un escombrazo y porque estaba cansado de correr en el mismo lugar. Todo lo veía aún a través de la cámara. ¿Lo están soñando ustedes o yo?, gritaba sin despegar mi cuerpo del asfalto y con una mano hacia el cielo, ¿ustedes o yo, quién sueña? Lupita, me respondían cuatro recién caídos que corrían felices, Lupitaaaaaaaaa.

¿Quién sueña?, repetía yo entre babas, ¿ustedes o yo? Lupitaaaaaa era el sonido de cada nueva explosión.

5 comentarios para “»”

  1. paulette Dijo:

    tenía tiempo sin leerte, sin leer blogs. Vaya avance. Me sorprendes. Recordé que es saludable ser lector asiduo de tus textos.


  2. Hola, acabo de conocer tu escritura. Yo también sueño con lo que oigo mientras duermo. Lo peor es que mis vecinos tienen un auto que cuando va en reversa toca la lambada. A veces no sé si es peor despertar o quedarse dormida.
    Saludos!

  3. Iris Dijo:

    Te mando un abrazo, y cuando pueda, te obsequiare unas orejeras para evitarte tanto escándalo! jajaja
    Saludos!!
    P.d. ¿cuándo te darás una vuelta por mi space?

  4. salamandría Dijo:

    Té de siete azares. O dos cápsulas de pavolina con valeriana. Para un sueño entumecedor.
    ¿Café con leche o negro?

  5. salamandría Dijo:


    Siempre olvido el “h” del azahar… las haces dan irremediable pereza, como ni suenan….
    Té de siete azares. Para un sueño errático.
    Té de siete azahares. Para un sueño entumecedor.


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