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4, 07 f

Cada vez más cerca el 333.

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Mientras, les voy a postear esto: la primera vez que soñé que traía un arma en la mano.

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Cuando tenía 16 años, por esos enigmas de la vida, todas las tardes iba a Plaza Santo Domingo, en el centro de Oaxaca.

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En el sueño estaba dentro de una pequeña plaza comercial; perseguía a una mujer, la olía, según yo andaba cerca. Su aroma era el de las peluquerías. Bajaba a la calle y me detenía en un teléfono público. Marcaba a todas partes y no escuchaba su voz, menos su aroma.

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Específicamente, en esa época de Santo Domingo, pasaba mis tardes sentado en una tienda de discos llamada “La Perrera”. Un amigo atendía el lugar pero el asunto iba más allá. Cuando dejó de trabajar ahí, una docena de personas seguíamos sentándonos en el mostrador con cotidianidad. ¿A qué?, a platicar, a soñar, a identificarnos. Todos éramos un tipo de persona. ¿Cuál? Eso lo va respondiendo el tiempo.

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Colgaba el teléfono público, un teléfono que jamás he vuelto a ver, y doblaba la calle corriendo. Entraba a una peluquería pequeña, dentro de la plaza comercial. Tenía el pelo largo y me sentaba a que me rasuraran, la olía cerca. Enfrente una vitrina me mostraba a todo aquel que pasaba por ahí. Algunos volteaban a verme. Otros, seguían su camino. Y la olía.

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El dueño de “La Perrera” era un chilango de unos treinta años, había estudiado historia y tenía una tienda de discos muy buenos, en el centro de una ciudad sin tiendas de discos. Él y su esposa, para esos entonces, me parecían personas brillantes. Usaban lentes de pasta. Hablaban de buena música, de mundo, hablaban de comida exquisita, de la mezcla de sabores y de libros y la mezcla de géneros. Ahora pienso que yo vi en ellos un modelo a seguir.

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Por la vitrina, de pronto, pasaba ella entonces; y yo brincaba y salía exaltado con el pelo rasurado. Podía sentir la irritación en el cuero cabelludo, la picazón en el cuello, el olor de las peluquerías en la calle abierta, que se extendía por debajo de la Iglesia de Santo Domingo. Y ahí estaba ella.

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En “La Perrera”, una tarde estábamos solos la dueña y yo. Era temprano. Me preguntó qué es lo que iba a estudiar en México. Le respondí que no era bueno para nada. Ella se sorprendió y me dijo que lo que pasaba es que tenía 16 años, según ella a esa edad nadie es bueno para nada. ¿Puedo contarte lo que soñé hoy?, le dije.

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Y ahí estaba ella. Sostenía de la correa a una docena de perros. Hacía mucho frío y la luz era la de las seis de la tarde. Nuestra piel era azul, igual que la cantera. Sentía algo pesado en la bolsa del pantalón. Era un arma. La sacaba y sabía qué es lo que debía hacer, hacia donde apuntar. Mataba uno por uno a cada perro. Disparo, una correa al suelo, disparo, otra correa, y el frío más duro, y el azul, oscuro. Y los aullidos.

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Le conté mi sueño. Ella, detrás del mostrador, quizá pensó que era la dueña de los perros. Sus ojos eran de confusión o de sopresa, en ese entonces no sabía interpretar las miradas. Deberías estudiar letras, dijo ella, tú no soñaste eso, lo acabas de inventar. ¿Cómo?, dije yo. Lo puedo ver en tu sonrisa de satisfacción, te gusta el efecto de tus mentiras.

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Una vez las doce correas en el piso, y la cantera enrojecida, y el cielo azul eléctrico, le disparaba a ella en la cabeza. Se desplomaba al instante, como si la bala hubiera sido la pluma de un ave. Al darme cuenta, me echaba a correr, sentía que uno de los perros me perseguía. A partir de entonces mi sueño recurrente es correr sin saber quien me persigue, en todos lo escenarios posibles.

Como si tuviera una deuda tremenda en la dimensión de los sueños.

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La respuesta de ella me ilusionó demasiado. Quizás ese breve momento fue determinante en mi futuro comportamiento. Lo cierto es que no vine a estudiar letras, ni mucho menos historia. Lo cierto también es que después de su respuesta, llegó mucha gente a “La Perrera” y la importancia de la conversación se difuminó con la burtalidad de las anécdotas cotidianas.

10 comentarios para “^”

  1. wendy Dijo:

    tal vez yo no me lo meresco; pero yo lo quierooooooo!!!!
    ¿soy la 333? verdad, verdad!!
    anda di que si, jeje

  2. lulífera Dijo:

    olor a peluquerías. casi puedo olerlo también, al lado de mi casa cuando era chica acá en df había una. la dueña, me recuerda a tu dueña de la perrera, pero ella se llamaba tere. y cuando decíamos las mujeres: “voy con tere” o “ve con tere”, era un asunto de ir a la sala de belleza. así, sala de belleza, tan viejo como se oye. olor a tinte, a calor de secadora de pelo, revistas de moda noventeras, labios muy rojos de mujeres en vogue.

    cuando era chica también tenía un sueño recurrente de persecusión. siempre era la misma dinámica, la misma sucesión de eventos. el mismo color amarillo de iluminación, la misma casa oscura en medio de la noche, las mismas escaleras. y el mismo descenlace. había a veces incluso que yo personaje del sueño mientras ejecutaba la misma acción tenía en mente qué iba a seguir, pero no podía cambiar el rumbo…


  3. Yo sí me lo merezco y además también lo quiero.
    No tengo ni la más remota idea de cuál es el premio pero mira Andrei, creo que nunca me he ganado un premio (ah, bueno sí, pero ese era distinto). Porfa, quiero ser la 333 ¿podrías decirme cuántos posts faltan?

    Ah, y propongo que no se valgan los postitos como el segundo que hizo Wendy.
    Jeje

    Besos

  4. wendy Dijo:

    ah bueno, yo la verdad, no es que no lo quiera,es que creo que se lo merece alguien como tu “chiquita” que si se lo merezca, no se; alguien que conozca a andrei y que no solo quiera el premio como yo, por querer conocerlo.
    saludos, abrazos,besos y buena vibra.

  5. lulúrifa Dijo:

    yo digo que dejemos de darle tanta importancia a andrei y su premio. se la va a creer.

  6. lulúrifa Dijo:

    además, si quieres conocer a andrei, tan fácil como invitarlo al cine, a tomar un café, un pulque, una cerveza, a comer un queso… yo qué sé

  7. ++T++ Dijo:

    Yo no se por que, pero desde hace algunos anhos (disculpen los errores tipograficos, no tengo letra “enhe” en este teclado) no puedo recordar mis suenhos…
    Por alguna razon se bloquean en cuanto despierto, a veces me desespera mucho eso.

    Me gustaria sonhar con la perrera tambien, con Santo Domingo… cuando tenia 16 anhos, fui tan felizmente infeliz .

    ++T++

  8. valink Dijo:

    Al leer La primera vez que soñasté que traías un arma en la mano, veo todo color naranja, no sé porqué, y en especial cuando escribes de ese chilango dueño de la tienda de discos. Y me surge una pregunta, sobre todo después de leer tanto comment elogiandote de una u otra manera, je, ¿estará alguien escribiendo sobré tí, diciendo que ese veinteañero se le hace brillante?. Porque me viene a la mente aquella edad en la que admirabamos a esas personas, pero sobre todo, que veíamos que se divertían, que así queriamos ser de grandes, con “onda”, jajaja. O ese probable alguien no escribe sobre tí porque no tienes una tienda de discos, ¿o se esperará hasta que estes en los treintas?.

    Por otro lado, ojalá que el comment 333, disfrute su premio. La verdad es interesante ver cómo se pueden crear semi diálogos entre los comentarios, jeje, sólo por disfrutar de tan anhelado pemio, y ver cómo se alejan del propósito original, jiji, pero de eso se trata, sino, yo no estaría comentando esto!, jeje, “comment about cmments”,¡divertido!, ¡esto es un blog!

  9. valink Dijo:

    Ups, error en “sobre”, es sobre sin acento, :p


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