Siempre hay un post en camino, eso lo sabemos. Después de la temporada en el insomnio, el peligroso ensoñamiento (¿existe la palabra?) se acomodó en mi entusiasmo. Los posts que se construyeron en el limbo sudoroso del insomnio (¿tiene sinónimo, insomnio?), ya frente a la pantalla, han sido derribados por el sueño. Apenas me despabilo y, de nuevo, voy a Oaxaca, ahora en calidad de seudo periodista. Noticias de mi tambaleo, en fragmentos, al regreso, ahora debo sacar la basura y regar-hablarle a mis plantas.
Archivos para Abril, 2008
:
27, 08 f»
10, 08 fNo puedo dormir. Es abril. Defenestración, el calor agobiante en el insomnio, en el pensamiento, pide. Hoy me encerré, no leí todo lo que tengo que leer, mañana iré a dar una vuelta.
***
El otro día, en un bar en el centro, se me acerca una chava.
-Tú eres Andrei -me dice. Lo sabe todo, pienso.
-Claro, soy yo. ¿Cómo sabes?
-Te leo -me dice. Lo sabe todo, definitivamente lo sabe todo.
-¿Ah, sí? -respondo nervioso, conciente de la sarta de pendejadas, postes aburridos e inventos mamones que me aviento en este blog. Tengo ganas de beber sin parar.
-Sí -me dice-. Eres tal como te imaginaba. Eres como escribes. No podrías ser de otra manera.
-¿Y dónde me lees?
-En el blog de Ira. Soy fan de tus comments.
***
Enciendo la tele a ver si se me quita el calor. Mientra escribo, a los guerreros de Oaxaca les ganan 8-0.
***
Hay una escena de Sideways (Alexander Payne, 2004) que la guardo como postal en el insomnio:
Solo, el tal Miles -un escritor cuarentón, divorciado, especialista en vinos- sentado en una especie de Vips. Ve hacia la nada, o hacia el mismo, luego mira a su hamburguesa, la muerde, descorcha su mejor botella, esa que habría de degustar en “El Momento de su Vida”, cierra los ojos y le da un largo trago.
***
En el 2005 decidí no saber nada de poesía. No escribirla, no leerla, no opinar sobre ella. Cada que alguien amenzaba con leer, me ocultaba. Si en una conversación de cantina, escuchaba Paz o Neruda, salía corriendo del lugar, incluso sin pagar la cuenta. Todavía, cada que alguien agarra aire para citar a un poeta, me muerdo las uñas.
Ese rompimiento tiene una extraña relación con una persona tres años ausente. Poco a poco, mientras la poesía me arrincona de nuevo, pidiendo volver a mi forma de vida, sin espantarme, vuelvo a leer las palabras sensatas que provienen de esa ausencia.
Yo tampoco entiendo.
***
La vuelta de la poesía, los poemas, los poetas, tiene que ver con nueva gente que me rodea, sin duda. Los Turno 1440.
***
Por hablar tanto del señor Gombrowicz, sin saber cómo, me han adherido a una lista de correo llamada Los Gombriwiczcidas. Una especie de logia de elegidos a los que Gómez, un escritor argentino que convivió en persona con Gombrowicz allá por los años cincuenta, nos inocula con sarcasmo el pensamiento que heredó del escritor. No sé si sentirme estafado o halagado. Conociéndolo, todo podría ser un juego planeado desde ultratumba. Gómez podría ser su invento, un ventrílocuo, por ejemplo.
***
En la borrachera contínua en Veracruz, hablamos sobre la existencia de una Karma Police. Discutimos un rato. Dada mi relación con la policía municipal, concluímos que soy el más fácil de arrestar, soy el que no corre, el que sabe su merecido. Eso habla mal de mí, lo sé. Pero de esa conversación surgió una nueva figura, la Karma Burocracy, que aún no me queda clara su relación con la Police, es decir, si es una instancia superior o si suple a la anterior. Eso sí, todos paseamos por los pasillos de la Karma Burocracy. Apelamos, nos amparamos, esperamos en la ventanilla, firmamos los papeles, sacamos copias; en medio de millones de probables procedimientos, quedamos a deber o esperamos para cobrar.
***
Quiero todo. ¿Lograr un solo post de principio a fin, o concebir varias cosas a medias? Soy un hombre de mi tiempo. En el insomnio -peor que la borrachera-, con la televisón encendida, no posteo sobre algo en concreto, no hay nada que ate a los fragmentos. Todo a medias. La medianía es mi bandera y también el fuego que la consume. Mis palabras se queman solas.
***
Tengo una amiga que trabaja en una editorial. Conoce a un ilustrador, lo saluda. Pasan las semans. Se da cuenta que ese ilustrador es feliz con su trabajo. Se acerca a él y ve que el ilustrador se dibuja en cada escena. Aparece en todos sus cuadros. En forma de señor, de mujer, de lápiz, de corazón, de alguna manera, el ilustrador se las arregla para salir en la ilustración. Esto la perturba, se lo cuenta a su amigo antes de ir a cenar tacos de suadero. El amigo se hace más de una pregunta y luego decide robarse la idea. En forma de post, de guion, de cuento, se las arregla para dibujarse.
πππ
Esta noche no puedo entrar en el cuento que sueño. El calor me empalaga, me araña, me aprieta el cerebro.