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23, 08 f

Rarísimo, hoy desperté temprano y, rarísimo, con ganas de trabajar. Tengo un chingo de pendientes,  pero quiero empezar a desperdiciar la semana con un post.

Algo así como: El trabajo se ha multiplcado y mi mente permanece ocupada. Tengo mis pensamientos favoritos, eso sí. Cuando estoy acá siento un ansia peculiar, como si hubiera olvidado fragmentos de mente en el de efe.

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Cuando era quinceañero, iba con mis amigas al cine. En ese entonces eran unos teatros enormes y oscuros, con ratas por ahí opinando y asientos duros que no se reclinaban. Lo recuerdo porque apenas fui al cine acá en Oaxaca y pues ya no es como antes. Lo que sucedió en todas partes: llegó cinépolis.

Antes, pues, al salir de la sala de cine, me besuqueaba con la de turno hasta succionarle los dientes y dejarle la boca roja, listo para volver a mi vida despreocupada. La película se me olvidaba al instante (menos con The Matrix). Ahora, al salir, compré medicina para mi muela y luego le marqué a Oli para que regara las plantas y les dijera que las extraño. Después me puse a pensar en el planeta. (Decía Bolaño que el mundo es un ser vivo, y nada vivo tiene remedio, o algo así).

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En fin, hace como un año estaba viendo La Sirenita con mi sobrina. Cuando se puso cabrona la cosa, y Ariel parecía condenada a la desgracia, mi sobrina comenzó a angustiarse. Al terminar la película, dado que todo se resuelve para bien de Ariel, pensé que Sofía quedaría feliz, contenta. Pero no. Con la entrada del primer crédito ella empezó a llorar como si hubiera presenciado la muerte de todos los cangrejos jocosos. Y es que de hecho así fue. Sofía estaba ante la inminencia del fin. La Sirenita había dejado de existir y aunque la volviéramos a poner, ella sabía que ya había sucedido todo, estaba escrito, vaya, no tenía sentido. Sería una simulación. Y eso a mí me angustió. No supe qué decir y preferí contarle una mentira: Ariel desayuna corn flakes en la mañana antes de ir a trabajar.

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Anoche me encontré a una ex en un bar. Nuestra primera cita fue The Matrix. Lo recuerdo porque al salir pensé: híjole, si todo esto es una simulación, ¿qué sentido tiene todo? Y decidí dar un paso. Le miré los tobillos mientras caminaba, la detuve y le dije: oye, tú, ¿quieres ser mi novia?, seguro de que me diría que no. Y bueno, así fue como tuve mi primera novia en serio. Total que me la encontré anoche, bailamos y luego me dijo que se va a Canadá para siempre. Bueno, nomás un año, pero en una de esas: sí, para siempre. Desde las primeras semanas de noviazgo, se percató de mi ocultada miopía, y no había semana que no me pidiera visitar al oculista. Apenas, diez años después, he dejado la simulación y he ido a que me diagnostiquen dos dioptrías lejos de la realidad. Le alegró verme con anteojos una semana antes de irse.

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La última vez que fui al cine: The Happening, del fan de Hitchcock. Me sorprende su habilidad para crear situaciones enloquecedoras y atmósferas tensas en serio; pero me sorprende más su manera de tirar todo eso a la basura veinte minutos antes del fin. La verdad me dejó insatisfecho con su resolución, tanto de la trama como de los personajes. Me dio coraje tanta expectativa que me generó por hora y media. Una vez más, caí en su trampa. Lo que sí puedo decir es que al salir, como ya dije, le hablé a Oli para que regara las plantas.

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Aprendí mucho con el episodio de las cartas. Recibí un par de correos que me han enseñado bastante. Quería responderlos con agradecimiento, pero luego pensé que podría verme bien lame-lame, como dice el escritor quinceaños, y lo guardé para mí.

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No sólo remodelé el blog. Ahora me verán por ahí con anteojos y una muela del juicio. Si quieren comentar, recuerden que ahora los comments están al principio del post.

9 comentarios para “…,”

  1. Pandulce Dijo:

    Lenteeeeees!!!!!!!
    Oficialmente entras al clan de los Turno cegatones!!!!!!!

    Besos, hermano***

  2. Paola Tinoco Dijo:

    Mi querido Andrei, te perdí la pista porque me salí de aquél facebook en que te conocí, pero mira, te busqué en internet y rápidamente di contigo. Leí lo que escribiste en la revista Loop sobre Almadía, te quedó muy padre, ¿cuándo vemos lo de los libros que me pediste? ¿cuando me visitas en la oficina para darte el paseo de la bodega de los milagros (una hermosa nave de muchos metros de altura llena de libros) o en su defecto, cuándo nos tomamos un café y hablamos de trabajo?

    Un abrazo,

    Paola Tinoco

  3. Agnieszka Dijo:

    Que tal se ve la vida con lentes, de que son los tuyos?.
    De fresa, dijiste que no.
    De intelectual puede ser?.
    O son de alguien con 2 dioptrías. Ya quiero verte che.

    El episodio de las cartas también me gustó, pero no ese sino el otro…
    Un beso.

  4. lulífera Dijo:

    leeeeeeeeeeentes, qué bien.

    yo sospechaba que ya me había salido la muela del juicio, pero nunca me molesté en ratificarlo de algún modo, hasta hace unos meses que fui a una limpieza dental. antes de abrir la boca, mientras carlos preparaba el lugar (la limpieza fue gratis porque estaba haciendo sus prácticas ya que estudia odontología en la UNAM) le pregunté ¿cuántas muelas tenemos?, y me dijo el número… ahora, no lo recuerdo. entonces con la lengua me conté las muelas, ajá, descubrí, tengo una de más del lado derecho e izquierdo arriba. luego él lo corroboró: las muelas del juicio me habían salido sin mayor preocupación.

    ariel me encantaba a mí, me impresiona que a tu sobrina le haya causado el llanto… creo que en definitiva es “un asunto generacional”, pero no no no, asunto generacional ya suena a hueva y poco profundo… es que los niños de ahora no se conmueven por las historias felices de los noventas. tal vez en realidad es terrible el destino final de la sirenita… tal vez tu sobrina nació, creció y se apropió de una cosmovisión más contestataria del patriarcado, (por no decir feminista y que te asustes, jojo) y le parece es en efecto, tristísimo, que sean “felices” para siempre, monógamos, y con muchísimos hijos en un mundo “perfecto” autoconsumible. ¡recórcholis batman!

    :P

  5. andrei Dijo:

    Pan Dulce: Sí, y mira que me resistí durante un tiempo. Besos de regreso.

    Oli: Bueno, ya pronto platicaremos. Pero es como si, hasta ahora, hubiera vivido en un mundo plano.

    Paola: Conste, ya estuvo. Gracias por tu halago. Te escribo un mail a mi regreso. Un abrazo.

    Agnieszka: Ya pronto me verás. Sí, esa correspondencia que dices, me hizo feliz. Besos hasta allá.

    Lulífera: Sí, a mí también me salieron las de arriba sin darme cuenta. El doloroso problema, parece, son las de abajo. Por otro lado, ¡aléjate de mi sobrina! Jajaja.


  6. [...] La reciente entrada  al mundo de la miopía de Andrei me recuerda que necesito anteojos nuevos, ya tengo de contacto, esos son pa’ la calle, ver la [...]

  7. Franco Dijo:

    Un saludo,Andrei, felicitaciones por la presea. Los blogs que pusiste son buenos, he revisado algunos, los que no conocía los empezaré a visitar. Un gran abrazo.

  8. Alberto Dijo:

    Hola, Andrei. Buenos días. Nada más para saludar y avisarte que escribí un comentario sobre aquel asunto del compromiso, a partir de la carta de Ira Franco. Por si puede interesar. Saludos y suerte.

    (PD. Está en el blog temporal, enlazado arriba.)


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