Quiero registrarlo: Ayer amanecí con el costado izquierdo magullado, incluyendo el brazo. Al principio eran aguijones y, al transcurrir del día, sentí marcas de amarres en el brazo, golpes en las costillas, dedos en el estómago, huellas arrastradas desde el sueño. Estuve todo el día espantado, caminando por mi casa con cautela. Hay días en que bebo más de cinco tazas de café y es normal asustarme con cada movimiento, sin embargo, ayer no tomé ni una sola. No salí de la recámara y traté de evitar el sueño. Fue fácil. Hoy en la mañana, todavía sin dormir, salí de la casa. El viento frío agudizó esos extraños dolores. No vienen y van, permanecen como manos dispuestas a apretar. Pensé que exageraba y se me quitaría trotando por la calle, haciendo ejercicios de estiramiento para la sorpresa de mis vecinos. Pero ahora, mientras escribo, las huellas se hunden despacio.
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El martes voy a cumplir 26 años. En realidad no es tan grave como suena. Esta vez, a diferencia de anteriores, estoy tranquilo respecto a mi edad. Incluso comienzo a saborear los inasibles recuerdos, los inevitables puntos de partida. Si antes sentía cerrojazos, vueltas sin retorno, ahora veo un acantilado no muy claro, pero hecho para sambullirse. Me siento nuevo. Ayer cerré un libro que me recordó, sin tanto aspaviento y melodrama, a un episodio de mi vida. No me vi claramente, pero si vi mis acciones y probables reacciones que yo jamás hubiera pensado. Le escribí un correo electrónico que no envié. Con base en especulaciones siento que enriquece mi memoria. Y eso multiplica la importancia de algunos pasajes sin sentido aparente, pues son consecuencia de desiciones y, sobre todo, son el origen de la nostalgia que se me ha incubado en el estómago. Mañana me emborracharé, no hay duda, ojalá se me pasan estos dolores conseguidos mientras dormía. Pero esta vez no será para aguantar el paso del tiempo, será para celebrar. El martes me encerraré en mi recámara y fingiré que duermo, como cuando de niño llegaban visitas a mi casa.
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El miércoles 6 de agosto a las 7 de la tarde en Donceles 66, dentro de un ciclo de jóvenes escritores, caminaremos por la cuerda floja: el Jorge Sosa, el Anuar, Axel Velasco, Iyari Tirado, Jimena Gómez Alarcón y el Andrei.
*Diseño de Zombie Goldfish ↑

2, 08 f a 12:31 am
Mmmm, sí finges que duermes todo el día, entonces no podrás comer pastel. Sí finges que duermes, también fingiremos que sí estás dormido, y entonces todos fingiremos y entonces no habrá cumpleaños y tendremos que fingir que es la fiesta de alguien más para poder comer el pastel. Mmmm, mejor finge un ratito y ya, para que no tengamos que fingir tanto tiempo, jeje. Sí tú finges, todos fingiremos, bu. Jajaja. Yo sí quiero comer pastel con el del cumpleaños, pero bueno, no será mi cumple, será el tuyo. :p
2, 08 f a 2:26 am
Bueno pues, dejaré de fingir a las 7 de la noche. Comemos pastel y luego nos vamos al Bombay, ¿va? Quiero reencontrarme con mi secretaria de Los Reyes, jejeje.
4, 08 f a 3:02 pm
oye, el california dancing pal sábado, ¿o el bombay?, ¿vas a ir al bombay el miércoles? no siembres el desorden… :P
4, 08 f a 3:05 pm
¡quiero ir al Bombis como mi ídolo Xavier Velasco! ¡ay quiero ir al Bombis al teibol! soy un chico de emociones extremas (pero no me enterado que el Bombis está clausurado desde hace unos días, eso me pasa por pasármela en el café de la Gandhi, soy un nerd en el fondo)
4, 08 f a 5:02 pm
Comé mucha torta, ché…
¡Feliz Cumple!
¡Beso!
5, 08 f a 4:43 am
Felicidades y cava catalana a tu salud (y no es sólo una excusa para emborracharme, que conste)