El sol, de nuevo, pega como fuego en las ventanas de mi departamento. Eso quiere decir que ya llevo un año viviendo aquí. Chingados, no sé qué me pasa que no puedo escribir en el blog, yo que útlimamente me la he pasado diciendo que eso de la hoja en blanco es una mamada. Como que la felicidad no va con mi pulsión creativa. O quizás es porque mi mente camina en otra ciudad.
Pero es que siento que nada vale la pena. O más bien, sólo un pensamiento lo vale. Y eso que en el país se abren mútliples conversaciones en torno a la violencia, al crimen organizado, a la delincuencia empresarial y a la inminente crisis financiera. Todos hablan de diferentes temas y todos me parecen el mismo. En mi imaginación, la caída económica de Estados Unidos va de la mano con el crimen organizado en el pais. Caminan por el parque, se avientan los libros, se meten coca juntos. Ambos fueron presentados en el mercado por una tal capitalismo bien salvaje, después de la segunda guerra mundial. Y me parece que son uno mismo, han crecido paralelamente, se quieren, no se conciben el uno sin el otro. Hacemos mal en ver a nuestro crimen organizado sólo como un problemático local, bien malo y embustero, hijo solo de nuestros desacuerdos. El crimen en nuestro país proviene de una familia con negocios en todo el mundo. Una familia que ha aprovechado las leyes del mercado y las guangas leyes de los estados caducos para instalarse a sus anchas y crecer como una fiera. Una fiera que es combatida con agallas en los estaditos caducos, mientras se ríe, pues es parte de una familia grande, multinacional, llamada globalización. El crimen en nuestro país pertenece a un modelo parelelo global, con sus propias leyes de mercado, empleo y explotación. Un modelo que convive a un lado de los estados y sus leyes y sus contribuyentes incautos. Nuestro mundo está esquizofrénico. Y no puedo quitarme de la mente que la caída económica de un estado que abandera el modelo convencional, va de la mano con el crecimiento del modelo paralelo en un estadito caduco. Pasean por el parque, se miran a los ojos. Algo está por engendrarse. Pero, quizás porque estoy enamorado, soy optimista. El mundo esquizofrénico se prepara para morir.