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12, 08 f

Este año fue raro.

Lo inicié en Oaxaca. Subí con Olinka al coche de Chendo, en dónde él fue copiloto, y su hermano condujo hasta la playa.

Yo estaba enamorado de Erre. O creía estarlo. En el viaje imaginé que pasaría el resto del año abrazado a su cintura, y quince días después lo arruinaría de nuevo. Traía escritos tres capítulos de una novela que no tenía pies ni cabeza. No sabía qué haría al volver a la ciudad de México, era el primer año que lo recibía desempleado y sin planes. El nuevo año era una avenida amplia y vacía.

Cuando íbamos en el punto más alto de la sierra, nos encontramos con un congestionamiento. Nadie quería avanzar. El hermano rebasó la hilera de autos hasta llegar a una curva maldita. Los vientos azotaban durísimo contra la montaña, todo se movía, los árboles se meneaban, objetos volaban, el cable de alta tensión arriba de nosotros parecía la cuerda de un gigante imaginario que brincaba con alegría.

Pero ya estábamos hasta adelante. O nos echábamos de reversa a nuestro sitio, o nos animábamos a seguir rumbo a la playa. Cada cierto tiempo, la fuerza del viento bajaba. Era entonces cuando algún auto amagaba con avanzar, pero de inmediato frenaban. ¿Nosotros? Yo pensaba que en cualquier momento vería a algún lugareño volar y el viento empujaba a nuestro pequeño Tsuru, como animándolo a avanzar.

¿Nos aventamos?, preguntó el hermano. No sé, dijo Chendo y luego se volteó a preguntarnos. Va, dijimos. El hermano aceleró y en segundos recorrimos la curva, otra y luego otra, soportando la amenaza del viento y la fuerza de nuestras mandíbulas. El viento mostró su presencia con estruendos y leves empujones al chasis. Pensaba que en cualquier momento el auto se voltearía y rodaríamos hasta estamparnos contra el abismo. Y yo lo había aceptado, no sé cómo, pero ya había aceptado mi muerte.

Un minuto después, la fuerza del viento desapareció por completo. Puro silencio. Por la carretera había ramas tiradas, troncos, plátanos, ropa. ¿Habíamos entrado o salido? Creí que íbamos a morir, le dije a Olinka. Yo también. Y yo. Y yo igual, dijo el hermano al volante.

¿En qué transe estábamos que, frente a los ventarrones, decidimos aventarnos? Por alguna razón estaba ese tráfico, la gente prudente había decidido no arriesgarse. ¿Qué pretendíamos con ese viaje?, ¿por qué teníamos tanta prisa por llegar?

Ya en la playa, al calor de las cervezas, hablamos con más calma sobre el asunto. Nos habíamos arriesgado cabrón, y los cuatro habíamos estado de acuerdo. ¿Y si nos hubiera pasado algo? En la radio hablaban de accidentes en la carretera a causa de los fuertes vientos. Las olas del mar hablaban en su idioma. Nos reímos. Fue la primera borrachera de un año extraño. Las palmeras se agitaban con alegría, el viento estaba húmedo, amable. Me quedé dormido en una hamaca tratando de imaginar cómo sería el resto del año. No tenía ni puta idea de lo que sería, pienso eso en este momento, y de alguna manera me alegra.

9 comentarios para “….<”

  1. pablo Dijo:

    Bien jugado.


  2. Me quedó resonando “Yo estaba enamorado de Erre. O creía estarlo.” Es una frase que duele al leerla.Sobre todo si la que la leyera fuera Erre.
    Tengo una sensación re rareza después de esa frase.
    Chau Andrei.

  3. lulífera Dijo:

    Un año extraño, sí, un año extraño.

  4. andrei Dijo:

    Ya lo hemos hablado, es precisamente Erre quien dice que yo creía estarlo, je je.

  5. Anónimo Dijo:

    La sensacion de cuando un gran peligro queda atras es intensa, es un high maravilloso.

    Yo paso por una fase de extrema cautela con todo lo que hago, pero eso no significa que sea por mi gusto. Es una especie de falla sistematica. Algo en mi esta cambiando muy cabron.

    ++M++


  6. Que arriesgado no?
    Yo soi tan cobarde que seguramente ubiera sido la mente prudente entre tanto insano, diciendo “mejor ai k regresarnos”.. por favor..no seas Ogt date la vuelta.. wei no me quiero morir..
    Pronto despues hubieras tenido que darme un clonazepam (de esos tantos k me dio el psiquiatra). Dormiria en santa paz i continuariamos el camino. ¿Por cierto a k playa de la costa fuiste?
    Yo tambien pasé mi año nuevo en la playa.. Creo k en cerro hermoso.
    K de hermoso, solo el mar, por que la maldita carretera estaba del nabo.. Whatever

    felices dias…


  7. Pd. hablo de una playa, tambien en la costa de oaxaca..!!

  8. valink Dijo:

    Sí que fue un riesgo, pero bien superado, aunque no sé si superado por nosotros o hecho superar por esa extraña fuerza que mueve las cosas. El alivio más grande, tal vez, después de pasar la curva fue el hecho de saber que los 4 habiamos pensado lo mismo, ya lo habiamos aceptado, todos pensamos ‘ya valió madres’. Ha sido de las experiencias más raras y escalofriantes de mi vida, ja, de verdad. Iniciar el año con algo así creo que de cierta manera nos indicó(aunque es hasta ahora que ya lo sabemos) que sería un año lleno de cosas tan sorprendentes como extrañas , sin dejar de ser emocionantes. Qué va, este año 2008 sí que estuvo lleno de muchas sorpesas, ¿o no mi querido amigo?. Cómo no recordar Oaxaca, el viaje, y este, ahora viejo año 2008, sí me ha dado una de las mejores sorpresas de los últimos años de mi vida, y que me sigue haciendo sonreir y suspirar. Este post sí que me pone nostálgica, parece tan poco tiempo y tanto a la vez. Sin duda para recordar, ¿que no?. Veremos qué pasa ahora en el 2009, yo por lo pronto lo espero con ansias.
    Un abrazo amigo.

  9. Andrei Dijo:

    ++M++: Mayolo!, hermano, ¿cómo estás? Qué gusto tenerte por acá. Todos estamos cambiando. No sabes qué ganas he tenido de darte un abrazo en estos días. Ojalá algún día se nos haga.

    Diana: Fue un momento muy cagado, no fue arriesgarse así bien acá, sino como aceptar lo que tenìa que pasar. No creas que somos tan osados, en realidad somos miedosos igual. Jaja, sí, de hecho yo también estuve en enero en Cerro Hermoso.

    Oli: Fue un año inesperado, ¿no? No me imaginé que viviría contigo por ejemplo, fuiste parte importante del año. Ojalá el 2009 también traiga sorpresas. Un abrazo.


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