Blog
Digan felicidades otra vez.
El domingo pasado este blog cumplió cinco años. Celebré el evento de manera horizontal, sobre mi cama, en casa. Por supuesto, pensé un rato en el blog. Mi vida no sería la misma si no lo hubiera abierto esa húmeda noche de agosto. Mejor o peor, no lo sé, seguramente más neurótico, pero me atrevo a decir que la ansiedad por escribir sería todavía peor. Esa noche -era lunes, eran las once- me enfreté ante la pantalla en blanco. Ya había abierto el blog como me había recomendado Ira, sólo tenía que escribir algo. Ese algo no se almacenaría en mi disco duro permaneciendo a salvo, para nada, ese algo subiría de inmediato a los ojos insaciables de lectores trasnochados -Todavía no conocía muy bien el mecanismo de los blogs-. Me dejé llevar por el teclado y redacté:
Ayer ese señor miró a su hijo morder una cebolla.
No pudo dormir en toda la noche.
Algún día inculcará el suicidio.
Lo releí tres veces. Mis clases comenzaban muy temprano. Le borré dos palabras a mi algo y lo subí. Apagué la computadora y me fui a dormir.
Al otro día, en el transcruso de la rutina escolar, comenzó a tormentarme el texto. Qué carajo quería decir con eso, de dónde había salido. ¿Por qué hablar de suicidio?, ¿por qué hablar de cebollas? Era un texto social, absurdo o patafísico. ¿Qué chingados iba a escribir en el futuro en el famoso blog? Regresé a casa lo antes posible. No había ninguna visita a mi blog, ningún comentario. Seguía a salvo.
Después, leyendo a Pitol, me aliviaría descrubir que había sido producto de mi oscuro hermano gemelo. Rimbaud me insinuaría después que el oscuro hermano gemelo está dentro de mí y Gombrowicz diría que yo soy el oscuro hermano gemelo. Como sea, han pasado cinco años y sigo sin entender ese trazo natural. Tengo muchas interpretaciones, pero todas me llevan a un terreno empantanado que prefiero no pisar en este post, después de todo el camino de postes se ha convertido en un recorrido paralelo de mi inconsciente.
Decidí no borrar el texto y comencé a divulgar mi blog. Pasaron semanas y un día Ira Franco dijo:
Bueno ya empieza a postear pues!
No entendí lo de la cebolla pero me dió risa.
Te veo el lunes.
Saludos.–>
Y empecé a postear sin sentido. Miéntenle la madre a Ira.
Máquina vieja

