Archivos para Agosto, 2009

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25, 09 f

cebollaBlog

Digan felicidades otra vez.

El domingo pasado este blog cumplió cinco años. Celebré el evento de manera horizontal, sobre mi cama, en casa. Por supuesto, pensé un rato en el blog. Mi vida no sería la misma si no lo hubiera abierto esa húmeda noche de agosto. Mejor o peor, no lo sé, seguramente más neurótico, pero me atrevo a decir que la ansiedad por escribir sería todavía peor. Esa noche -era lunes, eran las once- me enfreté ante la pantalla en blanco. Ya había abierto el blog como me había recomendado Ira, sólo tenía que escribir algo. Ese algo no se almacenaría en mi disco duro permaneciendo a salvo, para nada, ese algo subiría de inmediato a los ojos insaciables de lectores trasnochados -Todavía no conocía muy bien el mecanismo de los blogs-. Me dejé llevar por el teclado y redacté:

Ayer ese señor miró a su hijo morder una cebolla.
No pudo dormir en toda la noche.
Algún día inculcará el suicidio.

Lo releí tres veces. Mis clases comenzaban muy temprano. Le borré dos palabras a mi algo y lo subí. Apagué la computadora y me fui a dormir.

Al otro día, en el transcruso de la rutina escolar, comenzó a tormentarme el texto. Qué carajo quería decir con eso, de dónde había salido. ¿Por qué hablar de suicidio?, ¿por qué hablar de cebollas? Era un texto social, absurdo o patafísico. ¿Qué chingados iba a escribir en el futuro en el famoso blog? Regresé a casa lo antes posible. No había ninguna visita a mi blog, ningún comentario. Seguía a salvo.

Después, leyendo a Pitol, me aliviaría descrubir que había sido producto de mi oscuro hermano gemelo. Rimbaud me insinuaría después que el oscuro hermano gemelo está dentro de mí y Gombrowicz diría que yo soy el oscuro hermano gemelo. Como sea, han pasado cinco años y sigo sin entender ese trazo natural. Tengo muchas interpretaciones, pero todas me llevan a un terreno empantanado que prefiero no pisar en este post, después de todo el camino de postes se ha convertido en un recorrido paralelo de mi inconsciente.

Decidí no borrar el texto y comencé a divulgar mi blog. Pasaron semanas y un día Ira Franco dijo:

Bueno ya empieza a postear pues!
No entendí lo de la cebolla pero me dió risa.
Te veo el lunes.
Saludos.–>

Y empecé a postear sin sentido. Miéntenle la madre a Ira.

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21, 09 f

DestroyersMáquina vieja

Paso madrugadas enteras en Wikipedia. Esas horas son el momento Destroyer, my own private máquina vieja. Una noche buscaba futbolistas que admiré de niño. Revisé sus trayectorias, sus logros, sus primeros equipos. Cuando uno empieza, no tiene ni idea de dónde va a terminar. Y me refiero al Wikipedia y a la vida profesional.

En mis recuerdos esos jugadores eran brillantes, imparables, con un talento perenne. En realidad algunos de ellos sólo tuvieron uno o dos meses de gloria. Estuvieron en el momento indicado e hicieron lo suficiente para colarse en cierta memoria generacional. Ejemplos: Raí, Chapuisat, Faustino Asprilla. Amokachi, Schilaci, Luis Miguel Salvador. O Marco el Diablo Etcheverry.

En mi imaginario, Etcheverry es uno de los mejores goleadores de sudamérica, imbatible; feroz. No metió más goles de los que ha metido, digamos, Sabah. Ocho en el Colo Colo, dos en el Albacete, treintaycuatro en siete años con el DC United. De los cien que aseguraba yo haber visto, nomás metió trece con la selección boliviana.

Me dieron las seis de la mañana leyendo la historia de Destroyers, el equipo debut de Etcheverry. Juegan en el estadio Ramón Tahuichi, en Santa Cruz de la Sierra, una ciudad llena de nubes. Curiosamente, en esa misma banca inició su carrera Erwin el Platini Sánchez, un goleador de hierro en donde los haya. Destroyers se fundó en 1948 y sobra decir que nunca ha ganado un campeonato. Su sobrenombre es genial: La máquina vieja.

Antes de dormir pensé en todos los jugadores que han pasado por los Destroyers. Alineaciones y alineaciones de fantasmas. Miles de hombres. Cientos de goles. Miles de errores. ¿Qué pensarían de Etcheverry el día que salió de la banca? ¿Sabrían que metería trece goles con la selección boliviana? Estanislao Rojas, el portero, se atrevió a especular: tiene madera para jugar en el Oriente Petrolero, no más.

[Ø]

18, 09 f

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Finlandia

[Escrito originalmente como parte de la saga Escritor Bloqueado Zero en el SECTOR 7G]

El tercer hombre despierta a las doce del día. Mientras observa cómo gira su taza en el horno de microondas, piensa en una mujer de Finlandia: en su sonrisa a medias, en su mirada fría y en el calor que se bebía de entre sus piernas. Lo asusta el timbre del horno. Saca su taza y revisa un cajón: Medicinas. Lo cierra y camina hacia su recámara.

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Conocí a MF » Me miró con saña » Le sonreí » Habló de foto » Hablé de geografía » Me llevó a casa » La abracé » Me mordió un labio » Le lamí una axila » Cogimos » Le recité todos los mares del mundo » Cogimos una semana » Me regaló un mapa de Finlandia » Cogimos día y noche por meses » Me tomó fotografías » Reímos incontrolablemente » Dibujamos mapas de nuestro planeta » Me pidió que le contara historias » Le conté una de amor » Amanecimos por meses » Caminamos » Comimos » Cocinamos » Siempre, antes de dormir, temblamos » Me regaló un cuaderno de tapas negras » Lo abrí y le escribí un poema » Sonrió por meses » La recorrí con la lengua » Se abrazó a mi cuello » La recorrí con ficciones cada vez más lejanas de nuestro planeta.

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El tercer hombre entra a su recámara. Abre un cajón de su ropero:

Un mapa de Finlandia,

la fotografía de una mujer sentada en una piedra,

un cuaderno de tapas negras

y un libro de trescientas páginas.

Lo hojea. Bebe Nescafé. Se detiene en un párrafo subrayado que sigue con su dedo: El pensar, dice Macedonio, es algo que se puede narrar; como se narra un viaje o una historia de amor, pero no del mismo modo […]

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Cuando L miró de lejos a MF, me dijo que era demasiado blanca, que parecía extranjera. Le respondí que sí, pero que dejáramos de hablar de ella. Esa noche volví a casa y MF dormía desnuda, afuera de las sábanas. La luz estaba encendida y un libro de Sebastiao Salgado se abría encima de su pecho. Imaginé que MF bien podría ser de Finlandia. Recorrí las estepas nevadas. Entré a un bosque lleno de sonidos primitivos, y me sumergí por última vez en la apacible marea del lago Oulu.

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El tercer hombre le da un nuevo trago a su Nescafé, voltea la página del libro y lee: […] Un libro que no tiene fin, que dura lo que dura la vida del que lo escribe; el tiempo que se emplea en escribirlo forma parte de la textura de la obra y define su estructura.
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3H: Escribo por culpa de MF.
L: ¿Tu novia la extranjera?
3H: No, no lo era. Nació en México. Aunque en mis recuerdos siempre aparece como la mujer de Finlandia.
L: Mmmm.
3H: Después de pasar el día entero en la cama, veíamos fotografías y les inventábamos historias. Ella decía que era bueno en eso y una tarde llegó con un cuaderno de tapas negras. Al principio sólo escribí poemas para MF, después se convirtieron en momentos que me sobrecogían en el transcurso del día. Luego ya estaba escribiendo escenas sobre personas que veía en la calle, luego cuentos sobre personas que querían escribir sobre personas que veían en la calle y luego cuentos sobre escritores que leían cuentos sobre escritores.
L: ¿Y luego?
3H: Pues que de pronto MF ya no estaba.  Sentí pena de que ella no estuviera junto a mí leyendo mis textos en la cama. Y así ha sido, cada cuento me hace sentir culpable de haber dejado que desapareciera de mi vida. Si me cuesta trabajo seguir escribiendo, es porque me cuesta aceptar que soy un cínico culero.

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El tercer hombre saca del cajón el mapa de Finlandia y el cuaderno de tapas negras. Los guarda en su maleta. Termina de beberse el Nescafé de un solo trago. Cierra el cajón con la fotografía y el libro subrayado adentro. Se viste.

Camina hacia la puerta. Habla solo: Debo ir a Finlandia aunque tú no seas de allá. Perdona, tengo que escribir ese libro que no tiene fin.
Sale del edificio. Le chifla a un taxi. Le dice que lo lleve al aeropuerto. Le da pena sonreír, pero no puede evitarlo. Se imagina caminando por estepas nevadas, por bosques repletos de sonidos extraños. Se imagina de nueva cuenta dentro del lago Oulu, o el mar Caspio o el lago Tanganica, o cualquiera que sea el mar que le saque a ese chingado cuaderno de tapas negras.

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12, 09 f

Photo 17.

Un anuncio de última hora. Mañana 13 de agosto en el IAGO, en Oaxaca, a las 8 de la noche se presenta Cartografía del fuego, el poemario de mi amiga Natalia González Gottdiener. Estaré en la mesa junto con ella y mi paisano Ricardo Pérez Martínez. Parece que habrá mezcal. Nos vemos.

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7, 09 f

Nigeria

-En Nigeria se hablan más de 500 idiomas, pero el único oficial es el inglés-

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5, 09 f

Photo 10

Digan felicidades. Hoy me desperté con 27 años.